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Teatros, auditorios y salas de conciertos ven inasumible la reducción del aforo

Gestores y promotores aseguran que no podrán pagar los cachés de los artistas ni los equipos y piden no rescatar a todos los trabajadores «de golpe» de los ERTE

Jueves, 30 de abril 2020, 00:03

El temor del público a acudir a las salas, la reducción de aforo y la difrenciada aplicación de medidas por territorios alimentan las inquietudes de los gestores de teatros privados, según destacan desde la Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo (Avetid).

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María Ángeles Fayos, presidenta de Avetid, hace hincapié en la dificultad que supone para un teatro limitar el aforo a un tercio, puesto que así no se pueden cubrir los gastos de una función. Pero, no es la única circunstancia que les preocupa. La especialista en gestión teatral advierte del riesgo que encierra que las medidas sean diferentes en los distintos territorios de España, puesto que ello puede desembocar en que no haya giras.

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Otra de las grandes preocupaciones es el temor que pueda mostrar el público a la hora de acudir a un espectáculo. Fayos, al mismo tiempo que menciona estas custiones, apuesta por mantenerse prudente a la hora de pronunciarse sobre las fechas en las que la actividad se normalice.

Para los promotores de conciertos y festivales y los dueños de las salas de música, la reducción de aforo puede acabar con sus negocios «en menos de dos meses». El presidente de la Asociación de Promotores de la Comunitat Valenciana (MusicaProCV), Luis Óscar García, destaca que las medidas de la desescalada son inasumibles por este sector. Por una parte, porque la mayoría de espacios entrarían en funcionamiento en la fase 2, es decir, a finales de mayo. Pero reducir un tercio la capacidad de las salas de conciertos «nos impedirá llegar a pagar cachés y equipos para llevar a cabo las actuaciones». «Si pensamos en una sala como Moon, en Valencia, con aforo para 1.200 personas y que ahora debe acoger sólo 400, es inviable», dice antes de resaltar la necesidad, además, de que si se equipra el número de espectadores con el de trabajadores de estas empresas, «se permita rescatar a los empleados de los ERTE de forma escalonada también, no de golpe».

Los grandes auditorios también hacen malabares para configurar su desescalada. En el Palau de les Arts no pueden fijar fecha de apertura clara, pese a que a partir de finales de mayo, y siempre reduciendo a un tercio la capacidad, se podrán llevar a cabo representaciones «por la complejidad de la ópera y los conciertos sinfónicos».

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