B. S.
Jueves, 23 de diciembre 2021, 00:03
Los gatos son mascotas con un comportamiento de lo más peculiar e, incluso, misterioso. Son animales muy especiales, con una serie de manías y costumbres que forman parte de su cáracter. Los que convivan con uno, o con más de uno, pueden dar fe de ello.
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Por ejemplo, es normal ver a los felinos moviendo las patas como si amasaran, esto lo hacen para expresar que están cómodos y seguros. Utilizan la cola como parte de su lenguaje corporal, de manera que según la posición y el movimiento de esta parte de su cuerpo, querrán expresar un sentimiento u otro.
Otra peculiaridad de los felinos es que suelen frotar su cabeza contra la tuya para dejar su olor en ti para marcar territorio. Seguro que, alguna vez, habrás visto alguna vez a tu gato delante de la ventana haciendo un ruido extraño con los dientes. Este castañeo es un movimiento innato con el que practica su mordisco.
También pueden saber si va a caer una tormenta y son amantes de los cementerios; odian el chocolate, el limón y el vinagre y se divierten rascando el sofá y otros muebles de la casa. Son capaces de saber en qué habitación estás sin verte y tienen una especie de sexto sentido, ya que pueden predecir cuando alguien está cerca de morir.
Los felinos son mascotas, aparentemente, independientes. A veces salen corriendo y no quieren saber nada de ti ni de nadie en un rato, y otras se acercan por su propio pie para demandar atención y caricias. Y es que los gatos son animales de los más cambiantes. A veces, da la impresión de que ignoran todas nuestras llamadas y órdenes, pero no es así: están más en sintonía con nostros de lo que pensamos.
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Cierto es que los gatos no son tan atentos ni cariñosos como los perros, pero eso no quiere decir que no sepan que les están llamando. Los felinos son capaces de responder a sus nombres ya que pueden reconocer aquellos sonidos que escuchan con frecuencia.
Los gatos reconocen su nombre y lo distinguen de otras palabras de la misma longitud y entonación, incluso cuando quien lo pronuncia es una persona desconocida para ellos. Además, diferencian el sonido de su nombre porque suele estar acompañado de una recompensa, como comida o de un castigo. No le asignan un significado, pero esa palabra se vuelve especial para ellos porque lo escuchan con demasiada frecuencia.
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